De los K-dramas al streaming: cómo conquistaron las series coreanas al público chileno
Con historias emocionantes, temporadas cortas y producciones cada vez más presentes en los rankings de Netflix, los K-dramas dejaron de ser un nicho y se consolidaron entre las preferencias de los chilenos.
La relación de América Latina con las novelas siempre fue intensa.
Durante décadas, las novelas reunieron a las familias frente al televisor y ayudaron a construir parte de la identidad cultural de la región. Grandes romances, dramas familiares, personajes memorables y giros inesperados siguen haciendo parte del imaginario latinoamericano.
Fue precisamente en este escenario en donde los K-dramas encontraron un público dispuesto a descubrir nuevas historias.
En Chile, las producciones surcoreanas dejaron de ser una curiosidad para ganarse un lugar entre los contenidos más vistos de las plataformas de streaming. La combinación de libretos bien construidos, temporadas cortas y una alta calidad de producción ayudó a acercar a un público que ya estaba familiarizado con las narrativas dramáticas, pero que buscaba formatos diferentes.
La apuesta de las plataformas va de la mano con este crecimiento.
En un comunicado oficial, Netflix anunció que lanzaría más de 20 producciones coreanas inéditas en 2026, entre series, películas y programas de entretenimiento. Según Minyoung Kim, vicepresidenta de contenido de la plataforma para Asia, el objetivo es ampliar la oferta de historias capaces de conectar con públicos de distintas partes del mundo, reflejando la creciente demanda de las producciones surcoreanas (Netflix Newsroom).
El interés del público chileno sigue una tendencia regional.
Según el reportaje "A growing trend: LATAM is the second region most inclined towards K-dramas", publicado por TodoTVNews, América Latina ya es la segunda región del mundo con mayor afinidad por los K-dramas, situándose solo detrás de Asia-Pacífico. El reportaje se basa en un estudio de la consultoría Ampere Analysis, que muestra cómo las producciones coreanas han tomado cada vez más espacio entre los contenidos que consumen los latinoamericanos.
El estudio también señala un cambio importante en el comportamiento del público.
Los servicios de streaming facilitaron el acceso a las producciones coreanas y derribaron una barrera que existía hace unos años: el idioma. Con subtítulos y doblajes en español disponibles desde el estreno, los K-dramas empezaron a llegar a espectadores que antes consumían, casi exclusivamente, telenovelas latinoamericanas o series estadounidenses.
Esta cercanía tiene todo el sentido.
A pesar de las diferencias culturales, las telenovelas latinoamericanas y los K-dramas comparten muchos elementos narrativos. Ambos le apuestan a los romances que evolucionan lentamente, a los conflictos familiares, a los personajes emocionalmente complejos y a las historias que le dan prioridad a las relaciones humanas.
La principal diferencia está en el formato.
Mientras las telenovelas suelen tener decenas o cientos de capítulos, los K-dramas, por lo general, presentan historias cerradas, con temporadas de entre 12 y 16 episodios. Este modelo es perfecto para maratonear el fin de semana y le ofrece al público una experiencia completa sin compromisos durante años.
La calidad técnica también ayuda a explicar este éxito.
En una entrevista con la revista Time, el crítico cultural Pierce Conran, especialista en cine y televisión coreanos, afirma que los K-dramas se destacan por su capacidad para combinar diferentes géneros en una sola narrativa, alternando romance, suspenso, humor y drama sin perder el hilo de la historia. Según él, este equilibrio amplía el alcance internacional de las producciones coreanas (Time, "Why Korean Dramas Have Become a Global Phenomenon").
Cuando la serie termina, la experiencia suele continuar.
Los espectadores buscan las canciones de la banda sonora, descubren nuevos artistas de K-pop, investigan los platos que vieron en las escenas, buscan los productos de belleza usados por los personajes y empiezan a conocer otros aspectos de la cultura coreana.
Es un ciclo que se repite en diferentes países de América Latina.
En Chile, esta conexión ayudó a fortalecer no solo el consumo de entretenimiento, sino también el interés por la gastronomía, el idioma coreano, la belleza y el turismo.
Los K-dramas dejaron de ser una opción más del catálogo.
Hoy en día, hacen parte de la rutina de miles de chilenos que encontraron en las historias producidas al otro lado del mundo emociones muy parecidas a las que siempre han acompañado en las telenovelas latinoamericanas.
La diferencia es que, ahora, el próximo capítulo está a un clic de distancia.
Fuentes
TodoTVNews. "A growing trend: LATAM is the second region most inclined towards K-dramas", con datos de Ampere Analysis.
Netflix Newsroom. Next on Netflix Korea 2026, anuncio oficial de la programación de producciones coreanas para 2026, con declaraciones de Minyoung Kim, vicepresidente de contenido para Ásia.
Time. "Why Korean Dramas Have Become a Global Phenomenon", con análisis del crítico Pierce Conran, especialista en cine y televisión coreanos.
FAQ
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¿Qué son los K-Dramas?Los K-Dramas son series de televisión producidas en Corea del Sur, conocidas por sus historias emotivas, personajes memorables y una estética de producción envolvente.
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¿Dorama y K-Drama son lo mismo?En Brasil, muchas personas usan “dorama” para referirse a las series asiáticas en general. K-Drama es el término específico para las producciones coreanas.
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¿Por qué los K-Dramas tienen tanto éxito?Porque combinan historias emotivas, temporadas cortas, personajes memorables y temas universales, como el amor, la familia, la amistad, el trabajo y los nuevos comienzos.
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¿Cuántos episodios tiene un K-Drama?Muchas producciones tienen temporadas cortas, generalmente de entre 8 y 16 episodios, lo que las hace ideales para maratonear durante el fin de semana.
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¿Cómo influyen los K-Dramas en otros mercados?Funcionan como una puerta de entrada a la cultura coreana: despiertan interés por la K-Beauty, la K-Food, el K-Pop, el turismo, la moda y el estilo de vida coreano.